martes, 23 de junio de 2009

Nuestros portabebés


Aquí os presento como mis papás me llevan sin ruedas por la ciudad, por el bosque, en casa les ayudo durmiendo a las tareas del hogar con la música de los cacharros, el grifo o como caen las pinzas en el cesto. Ahora soy más mayor y mis papás usan estos trapos, para enseñarme los árboles al pasar y como entra la luz a través de sus hojas, parecen estrellitas. Me gusta que me miren a los ojos mientras mi madre o mi padre babean al escuchar que soy muy guapo y que me parezco mucho al papá o a la mamá (la gente es muy buena, siempre me dicen que me parezco a la máma si voy con ella o al papá si voy con él). Es alucinante oír los latidos de los seres que me dieron la vida dándome seguridad ante los ruidos de los coches que tanto me inquietan. Refugiarme entre sus carnes ante el sol cegador o la voz chillona de alguna persona que no sé por que motivo me desagrada, a veces noto que el gran corazón de mis padres va más rápido y debe de ser por eso.

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