viernes, 10 de septiembre de 2010

Real Academia Española

Hola a todos los que criamos a nuestros hijos con muuuuucho amor:
Desgraciadamente me he puesto a buscar la palabra VICIO en el diccionario de la Real Academia Española y si picáis en la palabra VICIO de arriba lo veréis con vuestros propios ojos.

9. m. Licencia o libertad excesiva en la crianza.
11. m. Cariño, condescendencia excesiva, mimo.

Estos dos puntos 9 y 11 son contradictorios con los siguientes:

1. m. Mala calidad, defecto o daño físico en las cosas.
Por dar licencia o libertad en la crianza, el cariño, la condescendencia, y el mimo; no se crean defecto o daños físicos, más bien la carencia de ellos sí. O si no que se lo digan a los psicólogos, que la mayoría de los psicólogos infantiles aconsejan la independencia del bebé y para luego tener a esos bebés ya mayores sentados en la sala de espera de otro psicólogo que le dirá que la culpa no es suya sino de su mamá. Y esa mamá ya mayor se sentirá culpable y encima no podrá arreglar lo que ya se ha roto.

2. m. Falta de rectitud o defecto moral en las acciones.
Por dar licencia o libertad en la crianza, el cariño, la condescendencia, y el mimo; no creamos monstruos inmorales, a parte "la moral" es una palabra que se tendría que revisar ya que en otros tiempos besarse en público no era moral y dar de mamar sí y ahora es al revés; ¿menudo lío, no?.

4. m. Hábito de obrar mal.
Ahora me entero que obrar mal es consecuencia de un hábito. Las personas que obran mal, osease que son malas 100% no existen, al igual que las personas que obran bien al 100%. ¿No os ha pasado nunca que al querer hacer un favor a alguien os ha salido el tiro por la culata?. Igualmente esta frase en referencia a los niños... da mucho que hablar; ya que da por hecho que los niños son malos por naturaleza.
Y estamos en las mismas que con la moral, ¿que es obrar bien?, hay libros sagrados que nos dan respuestas y muy buenos consejos, lo malo que todos tienen pegas, entre el vocabulario farragoso y el machismo que inunda sus páginas es difícil encontrar bondad en textos de este tipo. Aunque cribando mucho la cosa salen soluciones y revelaciones de uno mismo.

6. m. Gusto especial o demasiado apetito de algo, que incita a usarlo frecuentemente y con exceso.
Entonces el gusto por el chocolate es un vicio, y aunque no sea malo para la salud es vicio igualmente...
Supongo que aquí es donde cabe la frase que muchas hemos sufrido, "lo que tiene ese niño es mucho vicio tan mayor y aún mamando".
Mamar a cualquier edad, por que la OMS pone un supuesto tope a los 2 años o más y expertos en nutrición y psicología infantil no se ponen de acuerdo. Pero aquí no estamos planteando la duración de las tomas, sino la cantidad de tomas realizadas en un plazo de 24 horas. De todos modos mamar no se hace por tener demasiado apetito de teta. La teta no solo es alimento, es mucho más que un vulgar yogurt, un filete de ternera o un potito de verduras. Equiparar el almíbar materno con cualquier alimento es un ultraje y una aberración en sí misma. Ya que químicamente no se componen de lo mismo.

8. m. Lozanía y frondosidad excesivas, perjudiciales para el rendimiento de la planta. Los sembrados llevan mucho vicio.
En este punto tan curioso y sorprendente, se refiere a las plantas y a su aspecto saludable y bello, por culpa del vicio. ¿No decía anteriormente la Real Academia Española, que el vicio de algo provoca daño físico?, pues se vuelven a contradecir. No os han dicho nunca... "¿aun mama?, así esta de guapo".

10. m. Mala costumbre que adquiere a veces un animal.
Este punto mete a los animales, las plantas y a los niños en el mismo paquete. Los niños son seres humanos en miniatura y genéticamente no tenemos nada que ver ni con una planta ni con un animal y La Biblia así nos lo hace entender de igual modo sin saber nada de genética.

Así que en resumen, en el diccionario de la Real Academia Española no vamos a encontrar respuestas reales, por lo menos a lo que se refiere a términos del alma, del cariño, de la bondad, de civismo o moral.

Busquemos pues en nuestros corazones y si no encontramos amparo busquemos respuestas en psicólogos infantiles como Laura Gutman y en pediatras como Carlos Gonzalez.

A mí personalmente la lectura de mi propia entrada me ha creado tristeza e incomodidad; ya que aunque nos esforcemos por obrar bien, el ser humano tiene el mal en su interior y va a ver con malos ojos nuestros esfuerzos por ser amables, cariñosos y amar al prójimo como a uno mismo.
Aunque me haya embriagado la tristeza de enterarme que Jordi y yo hemos traído a Arnau a un mundo hostil no voy a frenar en mi objetivo de mostrarle que hay que saber elegir caminos sin piedras afiladas y a esquivar las zarzas del sendero con habilidad sin cortar la rama.
La verdad es que cuesta mucho y yo ya tengo 31 años y sigo reflexionando sobre mi papel en este mundo que cada vez tengo más claro que es ser madre, pero hay cosas más importantes que el mero hecho de ser madre. Es crear un ambiente cálido, de amor y felicidad lo que me cuesta más trabajo al abrir las fronteras de mi casa y salir con Arnau al basto mundo que está lleno de orcos dispuestos a atacar con sus comentarios absurdos y sus malas caras.

Mucha fuerza para todas las familias en la dura tarea que es seguir los pasos de Gandy, San Francisco de Asis o Maria Teresa de Calcuta, por poner un ejemplo.

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