domingo, 13 de noviembre de 2011

Vaciar.


Son momentos de carga, carga y carga sin descarga.
La sencillez de la hormiga nos atrae y queremos ser libres como ella. La sociedad no nos deja respirar, nuestras obligaciones personales y profesionales tampoco, nuestras cosas que son cosas y que están esperando salir de casa para dejar de acumular polvo tampoco. Por que somos seres acumulativos, poseídos por un extraño influjo de dominar y ser dioses, de ser mejor que los demás, sin darnos cuenta que los demás son mejores que nosotros.





En una visita a Can Coll de Collserola (una casa de pagés), no me pude resistir a hacer unas fotos, son reflejo de la sencillez. No son personas que están influenciadas por la publicidad, ni sus cerebros tienen hondas de wifi ni de móvil (de dudosa calidad para la salud), no aspiraban a ser dioses, por que eran pobres y seguirían siendo pobres. Sus preocupaciones eran otras y sus logros muy diferentes a los nuestros. Yo a pesar de no haber pertenecido a esta época me he quedado ahí estancada en principios del siglo XX y más atrás.


Este es una ilustración de Lisa, es una imagen que me tiene atrapada en estos momentos de la búsqueda del sosiego personal. Es de una belleza sencilla y muy agradable.


Mi compromiso es este, no es "moviment slow", ni es "zen", ni es la "orden franciscana",  ni es seguir la senda de mi bisabuela Macaria (si, así se llamaba la madre de mi abuela Aurita). Todo lo que he dicho me atrae por el amor a la naturaleza, por el gusto por el vacío y la sencillez.
Por que el cuenco de te vacío es todo y es un mundo abierto a nuevas posibilidades frescas y nuevas. Por que si vaciamos llenamos y si llenamos tenemos la oportunidad de vaciar y tener una segunda oportunidad una y otra vez.
Por que nuestros hijos están llenos de todo y de nada y si vaciamos su cesto de los juguetes hay una oportunidad nueva para ser llenado o nó. Por que ante el vacío surge la creatividad y el ingenio, por que a veces tenemos que saber valorar los momentos vacíos de nuestros hijos sin querer llenar sus huecos de experiencias extra.
Por que los gestos más sencillos, como hacer la comida, fregar los platos, barrer o jugar de manera libre y sin juguetes se convierten en ritual, en un ritual concentrado en el momento en el presente sin el estrés que supone pensar en que tenemos prisa por hacer otra cosa. Por que cuantas más cosas tengamos, más difícil es ordenarlas, limpiarlas o eliminarlas.


Últimamente nuestro maestro Arnau que no es Dogen, pero podría serlo, le da por vaciar cestos de juguetes, vaciar, vaciar y revolcarse entre el caos creado, el placer de destrozar las cosas y sentir el poder que ejercen sus manos nos da la clave para no apegarnos a las cosas materiales ni a las espirituales. Solo vivir el momento solo apreciar el instante del murciélago que revolotea a las 7 de la tarde.
Por que el reciclaje se basa en la acumulación y tampoco nos gusta acumular, sino reducir, reducir y simplificar.

Cada día es una propuesta nueva, cada día un rincón de la casa es ordenado y vaciado para nuestra mayor tranquilidad, cada día nuestra mente se vacía y se renueva para asemejarnos a nuestro Gran Maestro Zen Arnau Embodas López.


Mi legado.
¿Cuál será?
Flores en primavera,
el cuco en verano,
y los arces color carmesí
del otoño...

3 comentarios:

  1. Que guapisimo el Arnau!

    Tenemos que vernos ehh!


    A mi no se me olvida! ;)

    Besos Chipless by Dave_Vuitton
    Cheap& Chic at Chiplessfashion.com

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  2. No se si era B. Chatwin quien decía que hay personas a las que les gusta coleccionar cosas y otras a las que les gusta salir a caminar.
    Ese fragmento de la alacena-cocina podría pertenecer desde siempre a unos recuerdos que no son mios y que me esfuerzo por conservar. Salud.

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  3. hola Aurea! no sé si te acordarás de mí, nos cnoocimos en la Saleta, hace ya unos dos años, cuando mi hijo Hugo iba allí y jugaba todas las semanas. Ayer volví a quedar con Liliana y Gemma, tb de la Saleta,madres de Eric y Quetzal, y estuvimos hablando de nuestros proyectos, de nuestros blogs, y me dijeron que tú seguías con el tuyo, haciendo cosas preciosas. Llevo un rato mirándo tus posts, leyéndote, admirando todo lo que haces y el cariño que sigues poniendo. Ojalá pronto nos volvamos a ver. Te apuntas al próximo café, en Grácia? Un beso grande, Cecilia.

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