lunes, 27 de agosto de 2012

Caricias del olimpo



Aquí estoy de nuevo con la pasión por las cremas y los jabones naturales y el volver a hacer como hacían nuestros antepasados remotos y no tan remotos.
Hablar de cosmética natural es hablar de reciclaje y de no contaminar nuestro cuerpo y nuestro planeta con productos innecesarios que estropean nuestra piel y la tierra que nos vio nacer.
Un jabón inadecuado hace que la piel se seque y necesite de una crema que tapa los poros y que de la sensación de que la piel está hidratada, por lo tanto salen arrugas y necesitamos otras cremitas más, una para el contorno de ojos, otra para antes de dormir, otra para levantarse, otra para la limpieza del cutis, un tónico, desmaquillador de ojos y así podemos ir sumando botecitos que contaminan y dinero que nos vamos dejando por el camino dando palos de ciego.




No podemos hacer nada contra las arrugas, es genético y normal. Yo me he fijado en mi madre y a mi me están empezando a salir en los mismos sitios y con la misma forma que a ella.
Estas cremas, no son cremas, son más bien ungüentos. Sirven para regenerar pieles castigadas por el sol  y resecas por el viento.




Esta en concreto es una combinación de tres elementos valorados por los romanos, como el aceite de oliva, la lavanda y la cera de abejas. Lavanda viene de la palabra latina lavare y esta planta la usaban los romanos en sus baños.





Estas cremas las he hecho con lavanda que he encontrado en el campo y en el jardín de mi madre en Las Cuevas de Soria. Este verano han abierto el museo Magna Mater a 1km de nuestro pueblo. A parte de tener unos mosaicos espectaculares, mi madre fue conserje y ya los conozco, tienen una tiendita muy cuca, con productos de la tierra, las vasijas de Evelio, libros y un montón de cosas interesantes.


 


Me animé a preguntar y a enseñarles mi blog, fueron muy amables y estaban muy interesados en la cosmética natural. El museo en la antigüedad fue un balneario en donde a su vez se investigaba en su patio las propiedades de las diferentes plantas y se recolectaban para su consumo.





Es curioso y hermoso acercarse a mirar  y ver las maravillas que se acercan a alimentarse de la hierbabuena y del espliego. Ingeniería muy poco perfeccionada al cabo de los siglos, como los escarabajos y las abejas que siguen igual desde hace cientos de siglos.







Ahora que me estoy dedicando a pelar el espliego; me acuerdo de cuando era niña y mi padre nos ponía  en el suelo a desgranar, la lavanda, la ajedrea, el tomillo, manzanilla, etc. De los cuatro hermanos que somos, yo permanecía a la vera de mi padre desgranando con el o sola, nunca me aburría y siempre me ha fascinado ver una y otra vez su libro de plantas medicinales. El aroma del espliego me ha atravesado el alma y es ahora que al manipularla me siento en mi verdadero hogar, que son los montes de Soria.




Esta es una historia hermosamente contada acerca del aceite de oliva, espero que lo disfrutéis.

Ahora empezaré con los jabones, aunque tardan un mes en secarse para su consumo. 

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