Hace mucho que tenía ganas de enseñaros las lámparas de mi casa. Las empecé a hacer hace tres años cuando nos mudamos a nuestro paraiso en la ciudad.
Mi casa es como mi cabeza y la cabeza de Jordi el aprueba o desaprueba todo lo referente a la casa ya que es un espacio compartido.

Esta la hice con un tapa moscas de mimbre que tenía reservado para una lámpara, pero entre que me costaba ponerla y no encontraba el espacio se convirtió en el juguete favorito de Arnau de antes de cumplir un año. Más tarde cuando ya no jugaba con él por que se deshilachaba le coloqué alrededor las flores secas, las piñas, el trigo y demás cosas que iba guardando del nacimiento de Arnau, de Sant Jordi, de Soria...

Esta fue la primera que hice y mientras la hacia tenía que encender las luces artificiales de mi antigua casa, me robaban la inspiración y el muro de ladrillos que se veía desde nuestro dormitorio se llevaba nuestras ganas de vivir. Pero ahí está mágnífica alimentándose de la luz natural de la cocina y de los rayos de sol rojos, rojísimos de los amaneceres en otoño.

Esta lámpara es copia de mi amiga Gabi cuando vivía en una casa compartida y todavía no tenían lámparas. Me pareció una idea sencilla y sublime, ¿no os parece?. Preside mi desordenado y encantador taller-cuarto de los leones.

Esta es fruto del desespero, ya que está situada donde está el escurridor de platos de la cocina (somos antilavavajillas) y necesitábamos una pieza de recambio que no fuese de cristal. La fabada es mi alimento de supervivencia y mata antojos favorito.

Esta es la que puse en la habitación de Arnau, forré la jaula por dentro con un folio para matizar la luz y los pájaros están en el exterior para darle un toque de color y poesía a una lámpara infantil como de cuento de hadas. El móvil que hay en segundo plano lo hizo mi padre con cosas que encontró por casa hace ya muchos años. Me gusta la forma circular del móvil.

Esta lámpara la saqué de mi madre que a su vez sacó la idea de
"la casa del guarda de Valonsadero" cuando era un cuartucho con chimenéa en donde se tomaban unos huevos fritos y torrenillos los cazadores. La lámpara original era un sombrero de paja del que salía luz, así de simple y así de bonito. Yo tuve que ponerle la parte de abajo, por que a mi hijo le gusta dormirse con la luz encendida y al estar encima de nuestra cama tuve que taparla. Cogí un cesto de médula que hice hace ya un tiempo y le puse un par de botones grandes a modo de ojos; la verdad es que queda un poco siniestro y tengo ganas de que Arnau se duerma con la luz apagada y nos deje quitar el cesto inferior.

El árbol que está en nuestro dormitorio lo hice en un fin de semana lletraferit en el que Arnau se estaba asentando como célula y dividiéndose poco a poco en mi cuerpo sin yo saberlo. Me encantan los cerezos en flor (
kawazu zakura, en japonés) y la cultura nipona como muchos ya sabéis.
Aquí os dejo una hermosa foto de la selección de
Lydd Nel.