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lunes, 19 de diciembre de 2011

Caricias del bosque


Aquí os muestro otra de las ilustraciones que estoy haciendo. Esta es para mi típica crema de cera de abejas, aceite de oliva y espliego (aun tengo de un bote grande que me regaló mi padre, huele distinto que la esencia comprada). Lo fabrica un amigo sullo de Arenillas con un prensador artesanal.


Hacer una crema como esta es muy sencillo, hay que reunir los tres ingredientes que os he dicho, la cera de abejas se puede comprar purificada o si no una vela de abejas rústica sirve, por que es 100% cera de abeja.
Se pone en un recipiente de cristal al baño maría la cera cortada finita y cuando esta disuelta se añade el aceite se retira del fuego y se añade la esencia, se pone en recipientes y se deja enfriar. Depende de la proporción de cera y aceite que pongáis os quedará más o menos sólida. Yo la hago a ojo, por que con las recetas del Txumari Alfaro me queda muy sólida. Más o menos es un 90% de aceite por un 10% de cera y las esencias hay que peguntar al fabricante.


Me gusta más la crema que el aceite, por que la crema es más fácil de transportar y no se llena el neceser de aceite, a parte añades las propiedades de la cera de abejas a tu piel.
Es ideal como crema de manos y antes de dormir me gusta envolverme del aroma de la lavanda, me trae buenos recuerdos.

Os dejamos con nuestros amaneceres prenavideños.


Arnau cuando se levanta pronto ve nuves de fuego que son rosas azules en un mar incandescente con un sol naranja. Es nuestro paraiso urbano jamás soñado, gracias Enriquet.

jueves, 27 de octubre de 2011

Un ciervo para Arnau



Estábamos viendo Heidi y en uno de esos capítulos hermosísimos en los que está Heidi con su abuelo, el  abuelo de Heidi al ver la inquietud de su nieta y preocupación por la alimentación de los ciervos en pleno invierno. El abuelo en una de esas tardes aburridísimas, inquietantes y productivas se pone a hacerle un ciervo de madera en un santiamén. Arnau miró con envidia el regalo del abuelito de Heidi y luego miró la foto de mi padre con tristeza y yo también por que mi padre es un artista tallando la madera...

Cogí mi neceser de manualidades naturales que siempre llevo al campo y fuimos directos al cesto de troncos de la terraza en busca y captura de un ciervo. Solo tallé la boca y los ojos y no es por pereza sino que me entusiasmó la idea de que se conservase en perfecto estado el encanto de la madera su textura y color que nos decía a gritos que era un ciervo corriendo por los prados. 


Para Arnau ya era un ciervo antes de acabar de tallar la madera, pero la ilusión que desprendieron sus ojos ante tal sencillo regalo, hicieron que la ramita cobrase vida y la magia de la naturaleza se apoderase de ella. Arnau colocó su regalo al lado de una estrella de madera que le regaló una amiga (Gabi) en el cabecero de nuestra cama que es suya también.

Estos días lluviosos y "aburridos" en el pueblo (mini vacaciones de 10 días) son un remanso de paz y sosiego que nos alimentará para el resto del "aburridísimo" invierno en Barcelona. Es curioso pero al contarnos Arnau y yo el resumen del día como hacemos cada noche me doy cuenta que no todos los días son iguales y menos en el pueblo. En un pueblo que solo viven 5 familias en invierno, ahora hay 8 familias y una de ellas tiene un  niño como Arnau que va al colegio en Soria, así que estamos muy solitos y muy agustito. Un día vemos los tractores que van a sembrar, otro día hace sol y paseando con la bicicleta nos encontramos un águila o un ciervo, otro día cogemos un caracol y lo dejamos suelto por el comedor y lo vamos buscando a ver que camino sigue, vamos a buscar piñas y troncos para la leña. Es entretenidísimo lavar a mano aunque haya lavadora y pensar si lloverá o no y donde poner la ropa para que se seque pronto, comer coles del huerto de unos amigos, las excursiones en el coche de la abuela... Puede que resulte aburrido según se mire, pero a nosotros nos parece un mundo amplio de posibilidades y cosas por hacer. Eso si, que el alcalde nos haya puesto wifi gratis facilita muuucho las cosas, claro.

lunes, 10 de octubre de 2011

Un paso más hacia la autosuficiencia


  
 Una necesidad creció en mí cuando en nuestro viaje por Francia descubrimos las ventajas que ofrecía un folleto sobre ecoturismo, en el que recomendaban usar jabón de Marsella, para la limpieza del hogar y de la higiene personal. Es biodegradable y al ser un jabón duro no necesita de packalling contaminante. Los precios de los jabones eran abusivos para un uso tan frecuente al que le queríamos dar.
 Me planteé seriamente ahorrar y dedicarle especialmente atención a nuestra salud y la del medio que nos rodea. Visité varias webs y me quedé con esta de Brown Rice Family, los chicos y la dulzura del vídeo nos convencieron de seguir con nuestro propósito. Pasito a pasito, vamos independizándonos del mundo consumista, alejándonos de sus componentes tóxicos con nuestro cuerpo y con el medio ambiente.
 





La única pega era el tiempo de elaboración desaconsejable por completo con el cuidado de niños pequeños, así que usé la batidora que teníamos por casa y me compré otra para uso alimentario. Con la batidora tardas 10 minutos en hacer el jabón y sin ella estos chicos tardaron ¡6 horas!, a parte luego hay que limpiar, recoger y ventilar para que los niños no estén en contacto con la lejíia del jabón.
Al cabo de un mes de secado ya pueden participar los niños para ordenarlo en cajitas, rallar el jabón (para la lavadora) o envolverlos para regalar.

 



 
 
Proseguí con el de te verde con mi amiga Gabi en casa, estas gotas doradas tan hermosas son LEJÍA muy fuerte hay que vigilar de manipular el jabón con guantes y tener alejados a los niños en todo el proceso de elaboración.
Empecé haciendo este jabón de lavanda, me quedó seco pero usable al fin y al cabo. 


 

Se pueden utilizar envases varios, para rellenar el jabón y darles un segundo uso. Yo utilizo cartones de leche, pero me voy a hacer con una caja de vinos que es la más idónea, ya que los moldes de silicona no me gusta el resultado que dan.







Luego hice estos glaciares de aceite reciclado y azulete (es biodegradable). Tiene un fresco aroma a pino. Este es el que más me gusta por los recuerdos que me trae de abrir puertas en casas viejas y encontrarme sosa cáustica en sacos grandes, de jabones azules sin olor a mar del caribe, de jabones rosas sin olor a rosas (aceite de freír chorizos). De esas excursiones fantásticas en las que nos perdíamos SIEMPRE con mis padres y conocíamos a gente de lo más variopinta y cariñosa.
 

En una de esas excursiones mis padres y mis dos hermanos mayores Belén y Emilio (los pequeños no habíamos nacido)  se quedaron tirados en la carretera rodeados de nieve a la altura del Moncayo,  mi hermana mayor que tenía 6 años tuvo que sentarse encima de los jabones que llevaba Mary y su marido en la parte trasera de su coche a pesar de sus berridos y lágrimas de asco y desesperación mis padres hicieron una amistad con sus salvadores que aún dura. Gracias a esta amistad en Tarazona hemos tenido recuerdos muy tiernos, muy rurales y muy educativos, gracias Mary.
 

Este jabón lo usamos para la lavadora y los platos. Si es para la lavadora lo rallamos en familia los tres juntos y lo guardo en cajas, cuando lo uso lo guardo en un "atadillo" de un pañuelo viejo y directamente con la ropa a 40º para que se disuelva mejor (no me gusta que se ensucie el cajetín de la lavadora). Si es para los suelos lo diluyo el jabón rallado en agua caliente y queda el suelo brillante, brillante, y para los muebles de madera y las manchas de lápiz de Arnau es fulminante. En trozo lo uso para lavar los platos, menos los tapers de plástico que uso uno líquido ecológico del LIDL, por que se engrasa mucho. 

 

Ayer acabé este de limón, naranja, canela, arcilla verde y aceite de oliva, para regalar por navidad y cumpleaños de familiares y amigos. Quería darle un toque de color y por eso usé la arcilla verde. Los colorantes para jabón a parte de ser de dudosa procedencia son dificilísimos de encontrar en tiendas y huyo de ellos ya que no dan al jabón el aspecto casero que dan las arcillas, a parte de ser buenas para la salud de la piel.
 




Marqué el jabón resultante con unos sellos que compré hacía tiempo para estampar de madera de sándalo preciosos. Y he guardado los jabones para su perfecto secado en una de las cajas grandes de nuestra fruta y verdura ecológica.

Si usamos un  jabón como este para el aseo personal, no necesitaremos poner en la piel aceite o crema hidratante a posteriori, ya que la piel queda hidratada y delicadamente perfumada.
 

Si tenéis más interés por como hacer jabones, esta web está muy bien, pero seguid las instrucciones de la sosa que compréis, no de la info de internet, ya que cada marca actúa de manera diferente.  





miércoles, 18 de mayo de 2011

Belleza efímera





Una bruja va a un baile, deja su escoba y su gorro en la entrada y un hermoso gigante (Arnau) la espachurra entre sus garras blanditas. Suerte que pasó un hermoso príncipe (Miquel) y la rescató de un duro final y recobró su escoba para irse volando.


Boca de dragón.


Ratón con almendra.


Pan y quesillo, la semilla de la malva es comestible y parece una hogaza de pan.

viernes, 25 de marzo de 2011

Ikebana 2

Arnau tiene la preciosa manía de recolectar todo elemento natural que se encuentra en el suelo. A través de un libro de la biblioteca, la naturaleza un lugar de recreo, ideé un atrapasueños para la inaguración de nuestro parque de las Aiguas (parada AlfonsX).
La elavoración es muy sencilla, con una rama joven y larga se dobla hasta hacer un círculo y se entrelazan hilos de lana o vegetales haciendo una red como de telaraña. Cuanto más enredado esté mejor para colocar ramitas hojas y lo que surja.
A nosotros nos sirvió de bolso, ya que Arnau se encontró un par de naranjas que habían caido de un árbol.



Las piedras las fui enredando como pude a la base de la rama con el hilo.


Este es un carrillón muy sencillo que he hecho para la puerta de la galería, para acordarnos que estamos cerca del mar.