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martes, 27 de marzo de 2012

jueves, 27 de octubre de 2011

Un ciervo para Arnau



Estábamos viendo Heidi y en uno de esos capítulos hermosísimos en los que está Heidi con su abuelo, el  abuelo de Heidi al ver la inquietud de su nieta y preocupación por la alimentación de los ciervos en pleno invierno. El abuelo en una de esas tardes aburridísimas, inquietantes y productivas se pone a hacerle un ciervo de madera en un santiamén. Arnau miró con envidia el regalo del abuelito de Heidi y luego miró la foto de mi padre con tristeza y yo también por que mi padre es un artista tallando la madera...

Cogí mi neceser de manualidades naturales que siempre llevo al campo y fuimos directos al cesto de troncos de la terraza en busca y captura de un ciervo. Solo tallé la boca y los ojos y no es por pereza sino que me entusiasmó la idea de que se conservase en perfecto estado el encanto de la madera su textura y color que nos decía a gritos que era un ciervo corriendo por los prados. 


Para Arnau ya era un ciervo antes de acabar de tallar la madera, pero la ilusión que desprendieron sus ojos ante tal sencillo regalo, hicieron que la ramita cobrase vida y la magia de la naturaleza se apoderase de ella. Arnau colocó su regalo al lado de una estrella de madera que le regaló una amiga (Gabi) en el cabecero de nuestra cama que es suya también.

Estos días lluviosos y "aburridos" en el pueblo (mini vacaciones de 10 días) son un remanso de paz y sosiego que nos alimentará para el resto del "aburridísimo" invierno en Barcelona. Es curioso pero al contarnos Arnau y yo el resumen del día como hacemos cada noche me doy cuenta que no todos los días son iguales y menos en el pueblo. En un pueblo que solo viven 5 familias en invierno, ahora hay 8 familias y una de ellas tiene un  niño como Arnau que va al colegio en Soria, así que estamos muy solitos y muy agustito. Un día vemos los tractores que van a sembrar, otro día hace sol y paseando con la bicicleta nos encontramos un águila o un ciervo, otro día cogemos un caracol y lo dejamos suelto por el comedor y lo vamos buscando a ver que camino sigue, vamos a buscar piñas y troncos para la leña. Es entretenidísimo lavar a mano aunque haya lavadora y pensar si lloverá o no y donde poner la ropa para que se seque pronto, comer coles del huerto de unos amigos, las excursiones en el coche de la abuela... Puede que resulte aburrido según se mire, pero a nosotros nos parece un mundo amplio de posibilidades y cosas por hacer. Eso si, que el alcalde nos haya puesto wifi gratis facilita muuucho las cosas, claro.

martes, 2 de marzo de 2010

Nuevas creacciones para Arnau


Aquí os presento a la familia feliz...
El papá mono esta hecho con una tela de sofá de espiga a tonos anaranjados que son los preferidos de Jordi y míos. El bebé mono esta hecho con la tela que cubría su cuco de mimbre de recien nacido que aunque lo usó muy poquito mientras estaba embarazada ese cuco era como el hijo que hiba a nacer (mis mimos, cuidados e ilusiones de embarazada están en ese cuco). La tela de la mamá mona es del camisón de lactancia que llevé al hospital al nacer Arnau. Y la familia de monos llevan a su hijo encima y el foulard está fabricado con la tela del primer foulard de Arnau.
Esta alegre familia fue el regalo de cumpleaño de Arnau y cada año le haré algo especial, para distinguir los regalos de reyes de los de sus papás.



Y aquí unas pantuflas de cuero celtíberas. La pena nos embriagó una mañana a la vuelta de un paseo al ver que una de sus pantuflas de cuero había desaparecido. Nos las regaló Pepe de Alemania, eran de piratas de color azul y la determinación fue cúlmine cuando vi que tenía cuero suficiente. En una ocasión mi padre me regaló unos retales y con ellos hice una cartera a Jordi y ahora las babuchas celtíberas de Arnau...


sábado, 11 de julio de 2009

Saquito de lavanda


Este es un saquito de espliego que cogí hace un año en Soria, me hacía ilusión perfumar la maletita de Arnau del hospital y por qué no hacerle una funda lavable en forma de ratoncito. Yo quiero que tenga un olor grabado como recuerdo infantil, y en vez de ser nenuco, pues que sea el olor al campo de su madre.
Nada más nacer se lo ponía a los pies del cuco, hasta que una enfermera me dijo que me metiese al chico en la cama y que no le dejase solo en el cuco. Fueron días duros de madre primeriza y mamador primerizo, ji, ji.
Ahora Arnau juega con éste saquito y al olerlo pone cara rara..., pero le gusta tocar y morder la textura herbácea de su relleno.